Manifiesto

Milenios de segregación han llevado a las mujeres a un punto insostenible. Un mundo dividido en sistemas de explotación, de distribución de trabajo, de sometimiento y control de la reproducción con un único fin: el desarrollo económico. Esta estructura basal necesitó una infraestructura funcional a éstas necesidades: los mecanismos patriarcales permitieron el desarrollo de civilizaciones enteras. Un lastre irracional, surgido de algo muy simple: las mujeres siempre tenemos asegurada nuestra reproducción. Por eso, ese sector que no la tiene asegurada, necesitó asegurarla estableciendo medios efectivos de control para fundar sistemas sociales que le fueran funcionales. Este elemento infraestructural fundacional —los mecanismos patriarcales— fue sostenido por una superestructura —cultura, mitos de origen, tradición, religión, leyes, etc.— que resultó eficaz o que creyeron que era eficaz y hasta natural.

Pero es necesario reconocerlo.

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No hay nada de natural en esa construcción cultural que obliga a millones de mujeres a tener que ceder su individualidad al control de los hombres y una sociedad paternalista que la infantiliza. No existe nada de natural en ser la proletaria del proletario, no tiene nada de natural existir solo para parir, no tiene nada de natural existir para ser objeto de deseo del hombre, no tiene nada de natural el modo en el que se establecen las relaciones de familia y las relaciones interpersonales.

Fueron funcionales para los procesos de desarrollo económico y para determinados sectores. Los sistema sociales se van edificando conforme a las necesidades del desarrollo económico. ¿Hubo una agenda secreta de opresión y dominación de la mujer a lo largo de los siglos? No. De ninguna manera. El patriarcado no es “El Patriarcado”, no es “La llamada de Cthulhu” versión misógina. Aunque remitiéndose a los hechos haya funcionado así, aunque se hayan producido genocidios de mujeres focalizados y específicos a lo largo de la historia con una voluntad clara de controlar y dominar. Aunque la violencia de género no haya pasado de moda, aunque los buenos hombres no comprendan donde está el problema con sus privilegios y un grupo de mujeres estén de acuerdo con las reglas de juego. No es necesario construir un mito de origen para explicarlo.

¿Entonces? ¿Cuál es el punto?

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Para poder avanzar, se hace necesario hacer a un costado las aporías y el nepotismo. Por un lado, es necesario detectar donde se encuentran los problemas específicos para poder atacarlos con eficiencia y eficacia. Por eso, evitar la construcción de mitos fundacionales que no ayudan a explicar y desmenuzar los procesos, es fundamental. En segundo lugar, aquellos que ostentan los privilegios deben dejar de mirar para el costado. Cuando se toma consciencia de que las bases de nuestro sistema económico, fueron construidas a expensas de oprimir y controlar a un sector de la población se hace obligatoria una transformación. Cuando se racionaliza —porque después de todo no somos perros, gatos, delfines, somos seres humanos— que construimos nuestros sistemas sociales en base a un lastre irracional y primitivo digno de un libro de Richard Dawkins sobre los genes milicrodianos que quieren trascender; un sistema que se arraigó capa por capa, en la infraestructura de grandes procesos económicos, se vuelve imperativo el querer ser mejores que esto. Se vuelve imperativo pensar en las generaciones futuras de seres humanos y sobretodo, en los millones de mujeres que necesitan alcanzar la emancipación.

Porque estos privilegios nos costaron y nos cuestan sangre.

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En el siglo XIX luego de un arduo trabajo en contra de una sociedad dormida, las mujeres consiguieron por primera vez el voto. Esto luego se fue repitiendo en diferentes estados de derecho. La segunda ola del feminismo abogó por más derechos fundamentales: igual salario por igual tarea, guarderías, derecho al aborto seguro, derecho a pensión, liberación de las mujeres en los partidos políticos, luchas contra el racismo, derecho a la información farmacéutica, médica y sexual (entre tantas cosas). La tercera ola, polémica, quizá por haber caído en un momento político confuso, y cargarse a la espalda las grandes ausencias de la segunda ola, sirvió para la liberación de las sexualidades disidentes y reconceptualizaciones dentro de la cultura de género.

Lo que nos lleva al ayer cercano, al ahora, al hoy: la cuarta ola del feminismo.

Sí. La cuarta ola del feminismo.

  • La cultura de la violación perpetúa  crímenes de odio hacia la mujer y disidencias. Basta de misoginia y homolesbotransodio.
  • Abolir la cultura machista aplicando penas de cumplimiento efectivo a los culpables de crímenes de odio hacia la mujer y disidencias.
  • Aborto seguro, legal y gratuito.
  • Erradicar la violencia obstétrica. 
  • Regular la prostitución para que las trabajadoras sexuales puedan trabajar de manera digna.
  • Abolir la prostitución en casos de necesidad presentando otras alternativas.
  • Terminar con la persecución a las trabajadoras sexuales.
  • Prohibir la explotación sexual y desmantelar las redes de trata de personas.
  • Prohibir la solicitud de servicios sexuales de manera indiscriminada: solicitar servicios sexuales a cualquier persona que no sea una prostituta es acoso
  • Exigir el dictado de sentencias justas, de cumplimiento efectivo y remoción de jueces que dictaminan conforme a la cultura de la violación en vez de conforme a derecho; apoyándose en teorías pseudocientíficas como SAP, para que pederastas y violentos queden impunes: Borremos a los pederastas y violentos. 
  • Licencias por maternidad y paternidad dignas.
  • Cumplimiento del cupo laboral trans, ayer, hoy, ya.
  • Responsabilizar al Estado por no tener políticas públicas efectivas que estén en armonía con el conjunto de Tratados de Derechos Humanos de jerarquía Constitucional.
  • Obligar al Estado a legislar, reglamentar y ejecutar políticas públicas que estén en armonía con este conjunto de derechos. Y que el Estado asegure su cumplimiento efectivo.

En esta lista incompleta, pueden apreciarse un montón de temas a modo ilustrativo. Ya que cada uno de estos temas engloban familias enteras de problemas y carencias. Algunos derechos reconocidos en el camino y que nos han sido arrancados, otros, que nunca hemos logrado hacer realidad.

Es impensable hoy, decir que el feminismo no es necesario. Es impensable sugerir de manera despectiva que las mujeres de hoy no necesitan del feminismo. Porque los logros propios y personales que una mujer puede obtener en la actualidad, no son sólo resultado del esfuerzo propio: no. Atrás de esas conquistas, existen luchas, existe sudor y sangre de todas las generaciones de mujeres que pelearon para sentar las bases de lo que somos hoy. Bases, que requieren un esfuerzo conjunto y constante. Un trabajo colectivo para conservar lo que tenemos y que no nos lo quiten; y luchar por lo que todavía nos falta.

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Las mujeres no tenemos el privilegio de distraernos, relajarnos o afirmar livianamente que no necesitamos el feminismo. Porque atrás nuestro, está ese sector recalcitrante, lleno de odio y resentimiento, que no se resigna a perder su lugar de protagonismo y que nos quiere serviles.  Este sector, tiene naturalizada la odiosa costumbre de opinar sobre los derechos fundamentales de otras personas —cuerpo, sexualidad, imagen y tantos otros etcéteras— y boicotear el reconocimiento de esos derechos fundamentales que generaciones enteras de mujeres atrás nuestro, se pelaron por conseguir.

Y querernos serviles, no es el peor de los escenarios ni el más común.

En el peor de los escenarios nos desangran, nos secuestran, nos explotan y en el más truculento de los desenlaces, aparecemos muertas.

Y a este sector, aunque cueste creerlo, no le importa.

Porque la familia, la tradición, las buenas costumbres, los privilegios, el silencio y la ignorancia son muchísimo más importantes que un proyecto humano en conjunto con miras de grandeza.



El objetivo de aguafuertes de sangre es divulgar contenidos feministas. Esto se realizará de tres maneras. Con un tono irónico y mordaz, se denunciarán en forma de estampas personajes, costumbres y situaciones de la vida diaria. También se publicarán artículos en un tono más divulgativo sobre los temas políticos de importancia de la cuarta ola. En un tercer lugar, se abordarán otros temas de interés desde una perspectiva feminista: literatura, religión, masculinismo… creemos que no se salvará nada.

Sean bienvenidas y bienvenidos.

 Ursula de la Marca            

5 comentarios en “Manifiesto”

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