#VivosLosQueremos – Ingrid Beck saca un protocolo para acosos sexuales en la redacción para Mariano Lucano. La Revista Barcelona está bien y no hace comentarios.

 

#TibiezaObliga , volvimos en fichas coleccionables.


La lucha encarnizada comenzó en Abril del año pasado cuando Mailén Farías y Rocío denunciaron a Miguel del Póppolo cantante de “La Ola que quería ser Chau” en dos videos de Youtube. Un llamado a las armas que convocó a un montón de mujeres del mundo del Rock, cuyo objetivo fue que la justicia tomara cartas en el asunto y que Miguel del Póppolo fuera procesado por abuso sexual y violación. Una lucha encarnizada contra un sistema enraizado de la cultura de la violación en el mundo del Rock.

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Dichas denuncias trajeron visibilidad sobre el caso de Cristian Aldanda, cantante de la banda “El Otro Yo” y expresidente de la UMI. Ariell Luján había realizado tres denuncias en el 2010, denuncias que fueron desoídas por la justicia. A raíz de las denuncias a Miguel del Póppolo, que sirvieron como destape de una olla de presión, se viralizó una foto de un repudio que Ariell y un grupo de mujeres habían realizado en Patagonia con una pancarta. Ariell volvió a realizar en mayo de 2016 la denuncia en ATAJO y ahí se enteró que se estaban realizando más denuncias contra Cristian Humberto Aldana en la UFEM, entre las que se encontraban las denuncias de Charlie di Palma y Felicitas Marafioti, entre otras denunciantes que prefirieron mantener sus identidades en la confidencialidad. A pesar de la presión e intimidación que impusieron estos “íconos”, la revictimización y tibieza de varios medios, figuras de autoridad, referentes y otros artistas, la lucha de estas mujeres continuó adelante. Esto llevó a que el 23 de diciembre de 2016, Cristian Aldana fuera puesto en prisión preventiva y se le imputaran los cargos de abuso sexual gravemente ultrajante y con acceso carnal en concurso ideal con corrupción de menores en calidad de autor, reiterado en siete oportunidades; como dictaminó el Juez Roberto Oscar Ponce en su resolución. Tiempo después, Miguel del Pópolo siguó por el mismo camino.

Lo que nos lleva al punto de esta reflexión: como algunos medios aun hoy van esconderse detrás de la corrección política con tal de defender abusadores y violadores hasta que no quede otra.

A diferencia de como sucedió en Hollywood este año cuando Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow y Rose Mc Gowan entre otras que hicieron público su testimonio sobre los abusos sexuales realizados por Harvey Weinstein lo que sirviGoodyear-Weinsteinó como pie para que se hiciera un verdadero destape en Hollywood —como puede verse en la página Tu Ídolo es un Forro— en Argentina, la mayoría de los medios y los lugares de trabajo de estos sujetos, con honrosas excepciones, hicieron todo lo posible por apañar a los violadores y abusadores hasta que no pudo hacerse más. Es decir hasta que ya era una vergüenza flagrante encubrirlos.

Es como si para algunos medios argentinos, clubes nocturnos, asociaciones de músicos, etc., a diferencia de la gran industria de Hollywood y toda su maquinaria de medios, les fuera necesario esperar la denuncia “formal” en la justicia para: dar el nombre del violador a abusador, comprometerse y tomar una postura política al respecto y dejar de apañar al violador o abusador.

Es decir, para creerle a las víctimas.

Lo mismo sucedió con el caso de Ariell, Mailén y Rocío. La mayoría de los medios no dejaron de acosarlas y poner en duda sus testimonios hasta que del Pópolo y Aldana estuvieron procesados. Cuando denunciar ante la justicia no es una obligación de la víctima sino un derecho.

La mayoría de los diarios y revistas argentinos van a tomar la foto de la víctima, mostrarla hasta el hartazgo y proteger al victimario, ese maravilloso buen hombre al que “estas locas” pretenden arruinar hasta que su inmundicia sea flagrante. Es decir, mejor dicho, hasta que estas locas “den la cara” y hagan la denuncia en la justicia para mostrar que “es en serio”.

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Un claro ejemplo de esto, es lo sucedido hace poco con Ingrid Beck en cuanto a los casos de Mariano Lucano, redactor de la revista Barcelona (pueden informarse aquí y aquí) quien al enterarse del acoso de Lucano a una joven menor de edad se comunicó con Ariell Luján de #YaNoNosCallamosMas para solicitar su colaboración en esclarecer este caso y “ayudar” a las denunciantes, quienes prestaron sus testimonios de forma anónima para evitar ser expuestas a revictimizaciones. Ingrid Beck, solicitó el nombre de la persona que realizó el primer testimonio —ya que el segundo todavía no se había publicado—, dato que se le denegó para manter protegida su identidad.

Se le solicitó a Ingrid Beck que sería genial que sentara una postura política con este tema, debido a su lugar de referente social y su alcance. A partir de entonces, Ingrid Beck dejó de estar disponible, y la revista Barcelona emitió este comunicado:

“Revista Barcelona comunica que ante la publicación de un posteo anónimo en un blog, en cuyo texto se involucra a un integrante de la redacción en un episodio de acoso sexual, la revista ha decidido separarlo hasta tanto se aclaren los hechos allí relatados.

La redacción de Barcelona se compromete a hacer todo lo que sea necesario para que la situación se esclarezca y queda a disposición de quien escribió el posteo.

Los que hacemos Revista Barcelona”

Sí, este fue el comunicado. Firmado: “Los que hacemos Revista Barcelona”. Se elige mantener el anonimato de Mariano Lucano y hablar de “un integrante de la redacción”, por “un posteo anónimo en un blog”, es decir, el blog de #YaNoNosCallamosMas y como la revista “ha decidido separarlo hasta tanto se aclaren los hechos allí relatados”. Es decir, que en principio, sin tener mucha consideración no sea que esto crezca, por una cuestión de corrección política si se quiere, vamos a separar a Lucano porque hay testimonios de que es un pedófilo. Es decir, hasta que las víctimas den la cara. En tanto y en cuanto las víctimas aparezcan y podamos revictimizarlas, subir fotos de ellas, acusarlas de que no se ven como verdaderas víctimas, de que seguro querían llamar la atención, no vamos a desvincularlo y elegir creerles sino podemos destriparlas online, poner notas de ellas prestando testimonio para después poder poner una nota de Lucano adjunta y defendiéndose (como hizo cierta revista bastante famosa de Rock), sino podemos destriparte, elegimos no creerte y caretear que tenemos un protocolo. Es decir, hasta que algún otro medio se haga eco de esto, vamos a ser políticamente tibios.

Mariano Lucano
Mariano Lucano

Estos son algunos medios en Argentina, Diciembre de 2017.

Después de Miguel del Pópolo y Cristian Aldana.

Después de que Ingrid Beck dejó a Cordera machorrear en su escuela de periodismo.

Después de una mujer muerta cada 18 hs.

Después de Netflix expulsando a patadas a Kevin Spacey.

Pareciera que algunas historias, algunas vidas, valen más que otras y también dependen para algunos del lugar geográfico del que provienen. Acá en Argentina, para algunos medios, primero están los machos y después las sobrevivientes.

A esta altura del partido, la tibieza es COMPLICIDAD. No se puede ser tibix cuando estamos hablando de estos temas porque ser TIBIA, como en el caso de Ingrid Beck, es un lujo. Un lujo que puede darse, debido a su lugar de privilegio: el privilegio de ser un referente social y tener un micrófono y olvidarse cada tanto, que mujeres menos afortunadas que ella mueren cada 18 hs. en parte por culpa de medios como a los que ella pertenece que con su silencio alimentan la impunidad de los beneficiarios directos de este sistema patriarcal.

Otra vez, gracias Ingrid. Quedate tranquila que no te vamos a llamar y exigir nunca más que sientes una postura política razonable, así no te comprometemos con tus amigos. Sororidad ante todo.

#NiUnaMenos , Ingrid.

#VivosLosQueremos


28/12/2017 -¡ÚLTIMAS NOTICIAS! – “Los que hacen revista Barcelona” HOY dejaron de mantener en el anonimato al acosador. Ahora en el comunicado figura el nombre de Mariano Lucano. ¿Todo lo demás? Bien gracias.

No somos víctimas, somos sobrevivientes.

¿Y qué va a pasar después? ¿Cuándo el temor se apodere de vuestras entrañas? ¿Eh? ¿Cómo van a hacer después? ¿A quiénes les van a llorar?

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Porque hoy nos matan y nos violan. Hoy, por un fueguito delante de la Catedral y por sacar a un “niño carancho” de una manifestación te hacen una razzia policial. Por una performance  delante de la Catedral de Tucumán —la tierra en la que Belén estuvo presa por haber tenido un aborto espontáneo— te hacen una caza de brujas. Una performance que tenía una contextualización que no era al azar, ya que estamos hablando de la provincia en la cual no aprobaron el Protocolo de Aborto no Punible y donde si querés ejercer tu derecho, te persiguen organizaciones no gubernamentales ligadas directamente con la Iglesia Católica. La misma tierra en la cual si querés respetar los derechos de una mujer, siendo médico o médica y llegás a realizar un aborto no punible te denuncian y te hacen un juicio.

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Una performance que fue un acto de protesta, transformado en violencia simbólica por el INADI Tucumano,  y por una campaña de change.org de casi 50.000 personas. El INADI tucumano interpreta los artículos de las convenciones internacionales tan mal, como esas personas provida que para defender los derechos del niño por nacer aluden al Pacto de San José de Costa Rica, la Convención de Derechos del Niño y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, aunque no los hayan respaldado nunca. Y como siempre, la libertad de expresión de los neonazis, racistas, misóginos, machistas y homolesbotransfóbicos se eleva por encima de los pedidos de justicia. Gracias Tucumán, otra vez. Por supuesto, no solo los tucumanos fueron responsables de los acosos, las persecuciones y repudios inquisitoriales, fue un trabajo colectivo de una Argentina unida en el odio y la misoginia. Aunque la marcha del 8M haya convocado a 300.000 mujeres y estos hayan sido 50.000 gatos locos. ¿Me pregunto que hacen esas 50.000 personas cuando escuchan que el Papa Francisco perdona pedófilos, violadores, pederastas, abusadores y genocidas? Los valores muy bien ubicados: porque la misericordia siempre es para el opresor, nunca para el oprimido. Lo cual nos devuelve a la performance del aborto de Cristo de manera ineludible.

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¿Son conscientes las instituciones que si estos sectores más reaccionarios hubieran sabido que iban a recibir este tipo de poder disciplinador en vez de escuchar sus reclamos como cualquier Estado de Derecho que se preste y una ciudadanía responsable, probablemente hubieran prendido fuego todo? Porque es lo que cualquier persona razonable pensaría cuando no te dejan ningún margen. Esto responde a que siguen subestimando a las mujeres, su capacidad como sujetos de derecho y a la complicidad con la violencia machista, porque no hay otra explicación sobre la falta de voluntad. Y es curioso, no importa cuanto intenten aplicar el poder punitivo, los cambios se siguen exigiendo igual. ¿Cuál fue la última estrategia del Ministerio de Seguridad? Utilizar a Ignacio Montagut para que organizara el famoso y fracasado “Chotazo” y luego utilizarlo como “niño carancho” para poder realizar una razzia policial. ¿Este es el compromiso de este gobierno en erradicar la violencia contra la mujer?

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Las personas que se siguen quejando por las paredes y por sus patrimonios históricos, esos famosos hijos de “la violencia genera más violencia” fallan en entender cual es el origen de la violencia. Y estas medidas, las están tomando por ustedes, por ustedes que eligen hacer causa activa por sus paredes y no por las mujeres asesinadas, por las mujeres “desaparecidas y que aparecen”, por los niños y niñas abusados en el seno intrafamiliar o por miembros de la ICAR. Son ustedes y nada más que ustedes, los responsables. Ustedes son esa opinión pública en la que proyectan cuando hablan sobre la legitimidad de los derechos de las mujeres. Ustedes, los hijos del “por favor”. ¿Por favor trátennos como personas? ¿Los niños por nacer les piden por favor porque no hablan y por eso valen más que la vida de una mujer? ¿Se condolecen más porque les gusta “porque están como ausentes¹”?

Lo que yo les vuelvo a preguntar es lo siguiente. Ya nos matan, nos violan, nos abusan, nos acosan, nos hacen razzias y cazas de brujas. ¿Qué les hace pensar que el poder disciplinador que intentan imponer está funcionando?

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Cuando estén llorando por vuestras paredes manchadas de sangre y arrodillados sobre las cenizas de vuestras Iglesias moqueando por la caída de vuestras instituciones, patrimonios culturales y credos obsoletos, recuerden lo siguiente: Nosotras no somos víctimas. Somos sobrevivientes.


¹ Sí, Pablo Neruda, te re cabió.

Repetí conmigo: “No, no vas a perder a tus seres queridos nonatos, solo vas a ganar derechos”.

La segunda parte de “La nueva ofensiva anti-abortista”  es un ensayo por momentos divertido, que pretende desmentir todos los mitos y leyendas que se encuentran detrás de la legalización del aborto seguro, legal y gratuito. Con el deseo de que luego de leer esta nota, amigo-amiga provida, tengas menos miedo.

No va a ocurrir ningún Apocalipsis Fetal, y nada malo va a pasar cuando te despiertes al día siguiente. 

En esta nueva entrega que podría llamarse “Aborto: Parte Especial”, vamos a profundizar sobre algunas raíces y desmenuzar conceptos presentados en la Parte General de este ensayo en dos partes con el objeto de explicar como no legalizar el aborto seguro, legal y gratuito es una violación a los derechos humanos y una afrenta hacia la mujer como sujeto de derecho.

En vísperas del Centenario de la Revolución de Octubre el leitmotiv de AGUAFUERTES DE SANGRE de este año es la mujer y la conciencia de clase. 


Mitos y leyendas

Con el derecho al aborto seguro, legal y gratuito, no vas a perder a tus futuros seres queridos nonatos (salvo que tengas un aborto espontáneo). Con el derecho al aborto seguro, legal y gratuito, no vas a perder tampoco la posibilidad de llevar adelante un embarazo aunque tu salud esté en riesgo. Tampoco vas a perder la posibilidad de regalar al mundo una gran persona. Nadie va a quitarle a ese ser que llevás dentro tuyo la posibilidad de existir (salvo que tengas un aborto espontáneo).

Si te violan, nadie va a obligarte a abortar.

El derecho al aborto seguro, legal y gratuito no disminuye ni aumenta tu capacidad para tener hijos. Como tampoco disminuye de modo alguno la cantidad de chicos que podés adoptar.

Con el derecho al aborto seguro, legal y gratuito, no vas a perder tu destino manifiesto a ser madre.

14717283_766716580133541_6423337743644724105_nNadie te obligaría a abortar.

Nadie se metería con tu familia.

Ni con tus valores.

Nadie se atrevería a cuestionar tus decisiones.

Nadie se subrogaría decidir cosas por vos.

Nadie jugaría con tu vida.

Ni con tu privacidad.

Porque el derecho al aborto seguro, legal y gratuito lo único que garantiza, es tu libertad de elección. Que puedas autodeterminarte sin intromisiones y de acuerdo a tus creencias. Porque tu cuerpo, no es una discusión social. Pertenece al ámbito de tu privacidad (artículo 19 CN), como sujeto de derecho con soberanía sobre tu cuerpo, y con derecho a proteger tu integridad física, psíquica y moral (inc. 22, artículo 75, CN; inc. 1, artículo 5, Convención Americana de Derechos Humanos). Porque ser madre, no es un trabajo forzado al que puedan obligarte.

O no debería.

La libertad de elección, la libertad de conciencia y la libertad como derecho de la persona humana

¿Tienen las mujeres garantizada la libertad de elección, la libertad de conciencia y la libertad como derecho de la persona humana?

El artículo 15 de la Constitución Nacional Argentina declara:

“En la Nación Argentina no hay esclavos: los pocos que hoy existen quedan libres desde la jura de esta Constitución; y una ley especial reglará las indemnizaciones a que dé lugar esta declaración. Todo contrato de compra y venta de personas es un crimen de que serán responsables los que lo celebrasen, y el escribano o funcionario que lo autorice. Y los esclavos que de cualquier modo se introduzcan quedan libres por el solo hecho de pisar el territorio de la República”.

Es decir, está abolida la esclavitud en nuestro territorio. Al formular la inexistencia de la esclavitud en el artículo 15, lo que se está declarando es la eliminación del trabajo forzoso u obligatorio. Sin embargo, al no estar legislado el aborto seguro, legal y gratuito, la mujer es esclava de su biología. Porque en teoría, la mujer debería tener soberanía sobre su propio cuerpo, como sujeto de derecho con personalidad jurídica. Debería tener derecho a proteger su propia integridad física, psíquica y moral. Debería poder decidir ser madre y no ser forzada.

Lo que nos lleva a la siguiente pregunta. ¿El Estado reconoce realmente a la mujer como sujeto de derecho, con personalidad jurídica y por tanto con igualdad ante la ley?

El artículo 16 de la Constitución Nacional Argentina articula:

La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas.

La garantía de igualdad ante la ley lo que implica es una “igualdad entre iguales”. Es decir que ante iguales identidades o diferencias, todos y todas deben ser tratados por igual, sin prerrogativas de sangre, ni de nacimiento, porque no hay fueros personales ni títulos de nobleza. ¿Está garantizada la igualdad ante la ley de una mujer que no desea ser madre de otra que lo desea? O por el contrario, ¿el Estado favorece a aquellas mujeres que desean la maternidad, por sobre aquellas que no lo desean, al punto de forzarlas? ¿O acaso esta “igualdad ante ley” consiste en que todas las mujeres serán forzadas a gestar sin importar sus deseos u convicciones salvo que peligre su vida o que esa concepción haya sido impuesta por una violación?

¿El Estado garantiza de manera inequívoca la protección de las mujeres de acuerdo a su identidad, libertad de conciencia, derecho a la privacidad y de culto?

El artículo 19 de la Constitución Nacional Argentina establece:

Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.

El status de “persona”, además de otorgar capacidad de derecho, otorga poder de disposición y un área de intimidad que está regulada por el artículo 19. Donde “lo que no está prohibido está permitido”. La doctrina divide el espacio de reserva personal en el área de intimidad, es decir, la esfera personal que está “exenta del conocimiento generalizado de terceros”; y el derecho de privacidad o “right of privacy”: “la posibilidad irrestricta de realizar acciones privadas por más que se cumplan a la vista de los demás y que sean conocidas por éstos” en la medida que no ofendan el orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero.

Es decir que, el aborto no punible, se encontraría encuadrado y protegido por el “right of privacy”, que organizaciones no gubernamentales, médicos, jueces y policías parecen olvidar cada vez que no respetan la capacidad de hecho de la mujer para interrumpir este tipo de embarazos. Y el Estado, mira para el costado a la hora de satisfacer su cumplimiento efectivo. ¿Por qué? Porque tanto el aborto punible y no punible —a pesar de lo establecido en la ley y en los Tratados Internacionales con jerarquía Constitucional—, no pertenece a esa esfera de intimidad de la mujer al que debería pertenecer en todos los casos debido a que un sector considera que “perjudica a un tercero”. ¿Es una persona por nacer “un tercero”? ¿Quién lo determina?

No legalizar el acceso al aborto seguro, legal y gratuito, es una violación flagrante del artículo 19 de la Constitución Nacional, ya que se le está negando a las mujeres el ejercicio de su capacidad moral. Esta falta, a su vez está atentando contra su integridad física y personal,  su derecho a la salud y su derecho a una vida plena, digna y libre de violencia.

linda-maestra-goyaEl artículo 15, 16 y 19 conforma el “derecho de libertad”: otorga un status personal de personalidad jurídica con capacidad de derecho a cualquier ser humano sin importar su sexo, género o etnia por su condición de sujeto de derecho. Un status, como puede leerse en el artículo 16, en el que no se admiten prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: es decir sin fueros personales, o títulos de nobleza, ya que todos somos iguales ante la ley. El derecho a la identidad y el derecho a ser diferente se encuentra amparado en el inciso 17 artículo 75 de la Constitución Nacional. Refiere a los Pueblos Originarios, grupos étnicos, la diversidad sexual y crímenes de odio hacia la mujer —entre otros—, a través de los Tratados Internacionales que incluyen Convenciones sobre discriminación racial, sobre Genocidio, sobre la Tortura y la Convención sobre discriminación de la Mujer. Bidart Campos en su Manual de la Constitución Reformada, al tocar todos estos temas, hace hincapié sobre que estos reconocimientos siempre deben ser dentro de lo “justo” y “posible”, además de que al hablar del derecho a la identidad y a ser diferente, aclara que el reconocimiento de éstos con respecto a la mujer toma en cuenta las diferencias “razonables” entre los sexos. Lo que nos lleva a dilucidar que probablemente una de estas diferencias es la inexistencia de capacidad moral en las mujeres.

¿Qué elementos utilizan los juristas para legitimar la esclavitud de las mujeres, su desigualdad ante la ley y su falta de capacidad moral sin que se note mucho? ¿Qué elementos utilizan para subrogarse la tutela y control? La inexactitud de conceptos doctrinales válvula como “justo”, “posible” y “razonable” sumado con el axioma “lo que no está prohibido está permitido”, más los standards de “orden y moral pública” y ese “tercero” difuso y discutible. Con el uso, apreciación e interpretación que se hace de estos elementos según sea conveniente, es que la doctrina sostiene desde una pretendida moralidad y racionalidad las violaciones de derechos a la mitad de su población.

Porque sobre todo en el mundo de las mujeres, la libertad no es un derecho inalienable. Es una cuestión de interpretación.

A pesar de su derecho a la propia identidad y a ser diferente. A pesar de su derecho a la autodeterminación conforme a sus creencias y libertad de conciencia, y su derecho a la privacidad, a la integridad física, a una salud integral, a tener una vida digna y libre de violencia.

La mujer es una res pública esclava de su biología sin ningún tipo de capacidad moral. Porque no está dentro de lo “posible” y “lo justo” que no lo sea.

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No debería ser posible que una persona, así como decide tomarse una café con leche a la mañana, pueda expresar sin ningún titubeo “que todas esas mujeres malnacidas tienen que cagarse muriendo por asesinas…” O no debería ser posible que salir a manifestarte a la calle con pancartas con fotitos de fetos abortados, no requiera una mínima introspección moral. O colgar un cartelito en la puerta de tu local, o de tu balcón, para aclarar —como si a alguien con dos dedos de frente le importara— que “ACÁ SOMOS PROVIDA”. Decir cosas como “casualmente las que están a favor del aborto están vivas”… como si fuera un oxímoron irracional, cuando claramente si estás muerta no podés abortar; aunque vale reconocer que los cadáveres tienen más derechos que las mujeres en la actualidad. O poner el grito en el cielo en nombre de la “potencialidad”… una palabra que alguien escuchó por ahí y que se repitió hasta el hartazgo, porque la subjetividad colectiva la sentía conveniente. O de manera psicomágica querer asimilar el derecho al aborto, seguro, legal y gratuito a un método de “anticoncepción”. Y no importa para nada que sea un hecho que las centrales nerviosas comienzan a desarrollarse después de la semana catorce. No importa tampoco que se explique que ese embrión no siente (porque todavía no tiene desarrolladas terminales nerviosas). O que ese embrión no es una persona. O que ese “tercero” es bastante dudoso. O que muchas religiones hablan del “soplo de vida”… O de la dependencia que tiene ese posible ser a otro ser, que es una persona completa e independiente…

Argumentos que está muy bien que no te importen; y también está muy bien que defiendas a capa y espada la vida desde la concepción… mientras estemos hablando de tu útero, de tu cuerpo. De tu reserva personal, de tu libertad de conciencia. Porque todos estos puntos de vista, también están incluidos en el artículo 19, en esa esfera de la intimidad. Son opiniones, creencias y convicciones que pertenecen a la interioridad de las personas. La libertad de conciencia y de culto, protege todas las manifestaciones, las internas —libertad de conciencia— y aquellas que se manifiestan —libertad de culto. Más allá de la preferencia católica de nuestro Estado Secular, los Tratados Internacionales a los cuales estamos adheridos no protegen solamente a las personas jurídicas religiosas y aquellas personas físicas que se encuentran adheridas a ellas, protege la libertad de conciencia y de culto de todas las personas, sean estas religiosas o no. Sin embargo, cuando estamos hablando de aborto, estas exteriorizaciones toman otra connotación. Dejan de ser solo exteriorizaciones de nuestra esfera de intimidad cuando violamos la libertad de conciencia, la soberanía sobre el cuerpo y la libertad de elección de las mujeres para esclavizarlas a su propio cuerpo negándoles su capacidad moral y su libertad de elección poniendo en juego sus vidas y su salud.

Porque está muy bien defender la vida desde tus propias concepciones, mientras estemos hablando de tu útero, de tu cigoto, de tu embrión, de tu feto o de tu bebé. El Estado no puede subrogarse la soberanía de tu cuerpo.

Si el aborto seguro, legal y gratuito no va a traer el Apocalipsis de San Juan, como tampoco va acabar con la humanidad —como intentan informar de manera profética y alarmista algunas teorías masculinistas de poca relevancia intelecto-metodológica—, como tampoco va a acabar con la familia, como tampoco van a traer pestes y calamidades inexplicables, o despertar a Cthulhu…

¿A qué se debe este nivel de virulenta oposición y necesidad de control? ¿Por qué someter las acciones privadas de las mujeres a un juicio público? Porque estamos de acuerdo en que legislar conforme a: “violemos la soberanía del cuerpo de las mujeres, esas criaturas sin ningún tipo de capacidad moral, forzándolas a parir porque en mi conciencia y en mi punto de vista personal reside la verdad absoluta de la humanidad toda”, está a años luz de ser razonable.

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La mujer como sujeto incapaz de hecho y de derecho

Una de las cosas maravillosas que trajo la Era de la Razón, además del desarrollo de la ciencia, la Secularidad y el Laicismo fue la racionalización del mal. Hasta el Siglo de la Luces, existía la xenofobia y una misoginia que comenzaba a institucionalizarse como paliativo de una Europa en crisis económica en función de un proceso de acumulación originaria precapitalista, pero no el racismo o la misoginia institucionalizada. Ya habían sido usado los mecanismos patriarcales antes de la ilustración para poder controlar la reproducción en otros modelos de producción económica: tenemos ejemplos en Babilonia, el Imperio Romano, los territorios musulmanes, el pueblo judío, el judeo-cristiano, etc. A partir del siglo XV, sin embargo, la Era de la Razón trajo aparejada una institucionalización de la misoginia y el racismo en una escala que nunca se había visto debido a la caza de brujas y a los procesos de colonización territorial. Como explica Silvia Federici en “Calibán y la Bruja”, el racismo sirvió para justificar y así obtener mano de obra no asalariada en los procesos de colonización de África y América, así como la cacería de brujas sirvió para ejercer control y dominar la reproducción de la fuerza de trabajo.

220px-cooking_witchesAntes del siglo XV, en Europa, el proceso de despojo y precarización de los lugares sociales que tenía la mujer ya habían empezado, habían comenzado a perder capacidad de hecho y de derecho, pero no había caído sobre ellas el nivel de virulencia que se vio en el siglo XV, XVI y XVII. En la Baja Edad Media, las mujeres habían comenzado a ser perseguidas por herejes, se las había empezado a despojar junto a tantas otras personas de los espacios comunales que les servían para autoabastecerse. Además de otros roles de los que fueron expulsadas. A partir del siglo XV, las parteras empiezan a ser alejadas de sus trabajos, ante el avance de la medicina, debido a las pestes, el control reproductivo comienza a ser necesario y los embarazos ilegítimos comienzan a ser perseguidos. La misoginia fue un buen modo de apalear la crisis para los poderosos, ya que al permitirle a los hombres ciertas libertades sobre las mujeres, podían canalizar mejor sus frustraciones y odios de manera “inofensiva” y continuar el proceso de despojo en el proletariado comunal. Así también aquellas mujeres sobre las que recaía la sospecha de que habían perdido embarazos a propósito empezaron a ser perseguidas, se les devolvieron ciertas capacidades jurídicas para poder ser condenadas. El trabajo de la mujer comienza a ser considerado de menor calidad que el del hombre —excusa de precarización laboral que generó un enfrentamiento mayor con ciertos sectores artesanos, ya que se contrataban mujeres porque se les podía pagar un menor salario—, hasta que el trabajo doméstico dejó de ser considerado trabajo y por ende no-pagado —cualquier trabajo que realizare la mujer en su hogar fue sujeto a devaluación: cuidado de niños, cuidado del hogar, de los campos, hilar, mantener los huertos y cocinar— y en muchos lugares se institucionalizó la prostitución y se despenalizaron los ataques sexuales a las mujeres como un modo de apalear la crisis. En el siglo XV la tortura y matanza de mujeres escaló a niveles fenomenales, los sectores eclesiásticos incorporaron por medio de bulas papales la emergencia de brujería y se escribieron imaginativos tratados como “El Martillo de las Brujas” entre otros, para legitimar lo injustificable.

La mujer en los períodos que van de la Baja Edad Media hasta el siglo XIX, no solo pierde su forma de abastecerse y posibilidades de encontrar trabajo sino que se produce su muerte civil. Para el siglo XVIII, con la caza de brujas extinguiéndose y olvidándose, el modelo de mujer que sobrevive es aquella mujer dócil incapacitada de hecho y de derecho, cuyo trabajo era inferior al de los hombres y que no merecía ser remunerado. Esa “buena madre”  y esa “mujer descarriada” creadas por la Iglesia, por intelectuales de la Era de la Razón, “científicos” y artistas. Esa idea bipolar de mujer ángel y mujer demonio que podemos encontrar en la literatura que prevaleció haciendo correr un río de sangre. Una mujer que perdió la capacidad de narrarse a sí misma y autodeterminarse. El mismo ideal bipolar que se puede encontrar en las cenizas de Babilonia con Ishtar, los cultos a Astarté y Moloch en Biblos, en el mito hebreo de Lilith y Eva o en Sumeria con Inanna y Ereshkigal. Esa mujer que junto al proletariado asalariado y a aquellas personas sometidas a la esclavitud que no estaban incluidas en la caracterización de “hombre” de las declaraciones de derechos de West Virginia y posteriormente en las declaraciones de derechos de la Revolución Francesa. ¿Por qué se hace necesario no usar “hombres” como un plural de la especie humana? Porque históricamente ese sustantivo nunca tuvo un fin inclusivo y pretender que ahora lo tiene es invisibilizar nuestra propia historia. Diferencia palpable con la instituta romana de matrimonio monopolizada por la Iglesia y cuya apertura y laicidad es una ganancia hacia la igualdad ante la ley de todas las personas que deseen conformar un contrato matrimonial sin obstáculos de ningún tipo. Si incluso lo miráramos desde el lugar protagónico que tuvo la instituta romana de matrimonio para el control de la reproducción y de la fuerza de trabajo se podría llegar a explicar por qué ese rechazo primitivo al matrimonio igualitario y la necesidad de ampararse en la tradición y la sagrada familia: la laicidad e inclusión de la instituta es un golpe para el sistema capitalista. En cambio, la lucha de las mujeres por ser incluidas en el sustantivo “hombres” no es ninguna ganancia: es aceptar que el género predominante fue el hombre como especie y que ahora, nosotras, tenemos que estar agradecidas por ser consideradas “hombres”.

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Cuando tratamos a la mujer como una res publica, cuando le quitamos su capacidad moral, cuando jugamos con su derecho a la integridad física negándole soberanía sobre su propio cuerpo y la esclavizamos a su biología, estamos volviendo a épocas arcaicas cercanas. Estamos reproduciendo desvalorizaciones adoptadas por un proceso de siglos y siglos hacia las mujeres en su calidad de personas. Procesos que se vienen utilizando hace milenios, mecanismos patriarcales que han sido utilizados de manera efectiva por otros tipos de estructuras de explotación económica. Los mecanismos patriarcales no son innatos del modelo de producción capitalista, así como tampoco lo es la esclavitud. Esto podemos verlo revisando cualquier libro de historia. El tipo de tutela estatal de los cuerpos femeninos llega a occidente a través del derecho romano y el derecho canónico. No así el racismo, que es un producto neto de la Era de la Razón, una racionalización del mal nacida de un error de lenguaje: la naturaleza del alma de las personas. Sin embargo, el tipo de misoginia que sigue anclada en occidente es producto de este largo proceso de acumulación originaria precapitalista como elemento de control que se instauró con la caza de brujas. Es por esto mismo, que podemos mirar los derechos a la libertad y de manera tan naturalizada no ver que aun hoy en nuestro sistema de derecho se están vulnerando derechos fundamentales de las mujeres.

Porque si hay algo que está claro, es que el derecho a proteger la vida y a que se está “matando algo” sea un manojo de células con ADN humano, un embrión, un parásito, un ser humano “potencial” o una persona, está en severa discusión. Incluso, aunque así no lo fuera, la única posición posible a tomar es la libertad de elección. El posible dilema ético que apareje el aborto, es una decisión que debe tomar cada mujer en su autodeterminación y capacidad moral, de acuerdo a lo que dicte su conciencia. No es una decisión que pueda subrogarse ni el Estado ni la gente.

Tenemos derecho a tener control sobre nuestra anticoncepción y sobre nuestra reproducción. Sobre ambas: anticonceptivos para no abortar, y aborto legal para no morir. Ser madre no debería ser un trabajo forzado adjudicado por nuestra condición de mujeres.

Ninguna mujer debería ser esclava de su biología, incluso, aunque alguien haya legislado que el aborto salvo en las excepciones de aborto no punible es delito.

Lavarse las manos en nombre de lo legal y lo justo

¿Podemos decir entonces que el problema está en el Código Penal? ¿Es el problema que el Estado reconozca al aborto como un delito? ¿El problema es el reconocimiento del niño por nacer como persona y sujeto de derecho? ¿El reconocimiento de la vida desde la concepción? ¿El problema está en lo difícil que es codificar y armonizar un nuevo sistema de normas? ¿Es tan complicado ahondar en este tema cuando está claro que en el estado de nuestra Constitución Nacional actual se están vulnerando derechos fundamentales de las mujeres?

image005En el mundo de los in dubio pro fetos, los provida defensores de la legalidad, existe un punto que casi nadie toca… “Es todo un tema como incluir el aborto seguro, legal y gratuito”, “es un asunto delicado”, “el aborto es un delito”. Lo curioso, es que en el mundo del derecho existen los campos de interpretación jurídica, debido a que el derecho codificado presenta bastante dificultad para su reforma. Si hubiera ganas y voluntad, el artículo 19 del nuevo Código Civil Argentino, aquel que reconoce la vida de las personas desde la concepción, se lo podría tomar de una manera amplia, igual que hacen otros Estados suscritos, con el artículo 4 en el Pacto de San José de Costa Rica. ¿Qué quiere decir esto? Que reconocer la vida desde su concepción no es en sentido restrictivo o taxativo. Sino que protege la vida desde la concepción para casos específicos —aquellas mujeres que así lo deseen, por ejemplo— sin violar otros derechos fundamentales. Porque en los Tratados Internacionales con jerarquía Constitucional —tanto el Pacto de San José de Costa Rica y la Convención de Derechos del Niño— según la interpretación de sus alcances para la Corte Interamericana de Derechos Humanos, no existe un reconocimiento del embrión más allá de la mujer embarazada; el embrión se protege no en cuanto a embrión o “persona por nacer” o “sujeto de derecho” o como individuo en sí mismo, sino que su protección surge como parte de la mujer embarazada, es una “persona por nacer” pasible de derechos pero no sujeto de derecho; hacerlo de otra manera —es decir con la interpretación con la que pretenden proteger a la “persona por nacer” los legisladores argentinos, o solo a la mujer gestante que desea llevar a término su embarazo y forzar a la que no lo desea, por ejemplo—, es una violación a los derechos humanos de las mujeres y su soberanía sobre el cuerpo. Otro método muy usado, son las lisas y llanas declaraciones de inconstitucionalidad —como sucedió hace poco en Brasil, con respecto a los artículos sobre aborto en su propio Código Penal—, que pueden verse aplicadas en diferentes leyes marco de nuestro extenso sistema jurídico. Como el fallo FAL, de la Corte Suprema de Justicia, que actualizó los alcances del aborto no punible que no estaban delimitados en las excepciones del inciso 2 del artículo 85 del Código Penal Argentino. Generalmente, el énfasis en las modificaciones y el exacerbado legalismo, se utilizan como argumento cuando no hay ganas de examinar determinadas políticas públicas. No es porque “sea difícil” o porque “no se pueda”, es porque existe una voluntad política que elige violar sus propios principios y postulados para controlar mediante su poder punitivo a todas aquellas mujeres que no deseen gestar o ser madres en nombre de un bien jurídico moral, que en un alarde de irracionalidad sin precedentes —salvo quizá, cuando la mujer era una muerta civil— está contenido en nuestro Código Penal Argentino como un “Delito contra la vida” cuando lo que se está penalizando es la acción típica de una mujer que no cumple con la identidad implícita otorgada por el Estado: la de madre. 

300px-divino_infante_5El mismo análisis puede usarse para el concepto escolástico de “concepción” y la aparición de la persona humana. Los modelos causalistas se han dejado de usar por su pobre capacidad para delimitar los hechos. ¿Por qué la concepción? ¿Por qué los óvulos o los espermatozoides no son considerados el comienzo de la vida humana? Penalizar a las mujeres por abortar no está muy lejos de penalizar a los hombres por masturbarse o a las mujeres por dejar ir sus óvulos no fecundados una vez al mes. El gran problema de las teorías causalistas, es que todas las líneas que se trazan son imaginarias. No pueden supeditarse las decisiones morales de las personas a fantasías. La regla moral detrás del concepto de concepción no es racional, es misoginia. Para cargarse los derechos reproductivos de la mitad de la población se necesita algo más que “la línea tiene que trazarse en algún lado”. La filosofía de la moral y de la ética ha avanzado mucho más que esto desde los albores de la Era de la Razón. La convicción sobre la protección de las personas por nacer es muy respetable mientras sea una elección. Una elección que debe ser reconocida, respetada y amparada por el Estado pero bajo ningún concepto una regla general policial. No hay equidad, ni soberanía sobre el propio cuerpo, ni autodeterminación, ni derechos reproductivos, ni derecho a la salud, ni igualdad ante la ley si se le niega capacidad moral a la mitad de la población.

El derecho al aborto seguro legal y gratuito salva vidas

La mujer no será un sujeto de derecho pleno hasta que el derecho al aborto seguro legal y gratuito sea reconocido. Ya que el acceso al aborto clandestino actualmente está supeditado a la capacidad económica. Reconocer este derecho no va a aumentar la cantidad de abortos si no evitar que mueran mujeres que no pueden pagarse abortos seguros. Por otro lado, la excepción de punibilidad para los abortos producto de violaciones o riesgo de vida, sigue siendo un castigo sobre las decisiones de las mujeres, de aquellas “otras”, es decir: misoginia. Una misoginia que se ve reflejada en los obstáculos que ponen algunos médicos, organizaciones no gubernamentales y gubernamentales, cada vez que se le ponen obstáculos a la capacidad de hecho de la mujer que encuadra en la excepción de aborto no punible. El reciente e irracional caso “Belén” es una clara muestra de la misoginia institucionalizada en nuestra sociedad. Una mujer que no sabía que estaba embarazada y que tuvo un aborto espontáneo en un hospital público en Tucumán a la cual se le armó una causa penal, se la criminalizó y estuvo presa tres años… por tener un aborto espontáneo.

el-mundoCada vez que el sistema capitalista se encuentra en crisis, el status jurídico de la mujer se encuentra en riesgo. Basta con mirar la reciente despenalización de la violencia doméstica en Rusia o la quita de fondos públicos para el aborto seguro, legal y gratuito realizada por Trump en Estados Unidos, o el intento violento de prohibir el aborto en Polonia sin excepciones y yendo sobre derechos adquiridos, o —volviendo sobre Federici— el racismo creciente ante los musulmanes o la situación de la mujer dentro de los mismos Estados Musulmanes. O mirando más de cerca, el coqueteo gubernamental ante un nuevo anteproyecto de ley de privilegios religiosos, objeción de conciencia, blasfemia y sacrilegio como respuesta a las multitudinarias marchas de mujeres en el 2016 en contra de la violencia de género y los femicidios o la propuesta de bajar la edad de imputabilidad penal como tapones ante la falta de voluntad política de solucionar los problemas endémicos que arrastra nuestra sociedad.

Si lo que molesta es que las mujeres que abortan de manera clandestina no mueran con la legalización del aborto por no querer responder a la identidad implícita otorgada por el Estado y una parte de la sociedad, entonces estamos permitiendo, además, que malas personas se tomen atribuciones sobre derechos que no les son propios. Y el Estado al ignorar estos reclamos está siendo cómplice por omisión y violando derechos humanos, ya que permitir la muerte de mujeres por abortos clandestinos, es un ejercicio por omisión del poder punitivo. Porque la base de la voluntad política, religiosa y social entonces, está supeditada al interés de que esas mujeres que no comparten el mismo punto de vista sobre la concepción o el rol genérico que se les impone, sean castigadas o que como mínimo tengan la dignidad de morirse por no querer ser madres o por no querer gestar, o porque las violaron y quedaron embarazadas, o porque les falló el método anticonceptivo o simplemente, porque se echaron un polvo. ¿Qué tipo de valoración moral existe en este razonamiento hacia esa mitad de la población que tiene útero? ¿Qué dice esto de ustedes como seres humanos?

Repetí conmigo: No somos vasijas, somos personas.


Bibliografía:

  • Belluscio, Augusto C. Manual de Derecho de Familia. 10ed. Argentina. Abeledo-Perrot, 2012. ISBN 978- 950-20- 1454- 8
  • Bidart Campos, Germán J. Manual de la Constitución Reformada. 5ta reimpresión. Argentina. EDIAR, 2006 (TOMO 1). ISBN 950-574-111-1
  • Frazer, James George. La rama dorada. Magia y religión. 3ed. Argentina. Fondo de Cultura Económica, 2011. ISBN 978-607-16-0646-4
  • Federici, Silvia. Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. 1ed. Traficantes de Sueños, 2010. ISBN 978-84-96453-51-7
  • Gilbeert, Sandra M., Gubar, Susan. La loca del desván: La escritora y la imaginación del siglo XIX. 1ed. España. Cátedra, 1998. ISBN 978-843-76-1668-1
  • Habermas, Jürgen. El discurso filosófico de la modernidad. 1ed. Madrid. Katz Editores, 2010. ISBN 978- 987- 1283- 71- 2
  • Kelsen, Hans. ¿Qué es justicia? 1ed. Buenos Aires. Editorial Planeta Argentina, 1993. ISBN 84- 395- 2195- 2
  • Nash, Claudio, Sierra Porto, Humberto A. “Género y derechos humanos de las mujeres”. Cuadernillo de Jurisprudencia de la Corte de Interamericana de Derechos Humanos, no. 4, p. 37 (2.1.2. Alcances de la protección del derecho a la vida, art. 4 CADH, .226), 2015, http://www.corteidh.or.cr/sitios/libros/todos/docs/genero1.pdf
  • Pieters, Simon. Diabolus. Las mil caras del diablo a lo largo de la historia. 1ed. Colombia. Editorial Planeta, 2006. ISBN 978-958-42-2060-8

La crisis de “la buena gente”.

Fenómenos de la naturaleza, monstruos de Facebook, criaturas desdibujadas que acechan en la noche, que nos espían desde la TV, fuerzas de la naturaleza que amenazan a nuestros niños y niñas, a nuestras mujeres… ¿Existe la violación fortuita? Sí, por supuesto. ¿Existen los extraños que acosan, que abusan, que violan y que matan? Sí, por supuesto. 

Pero la existencia de estos personajes, no debe ser una excusa para cerrar los ojos ante otras realidades igual de dolorosas y más numerosas. No debe ser una excusa para no cuestionar la tradición, el tabú o las convenciones sociales.

Y de ninguna manera, puede ser la excusa para que puedas dormir bien a la noche. 


Ellos eran así. Sí. Los mejores padres, los más cuidadosos, los más preventivos, los orgullosos. Ellos, que tenían a los mejores hijos. La nena no usaba minifalda nunca, la nena no salía sola de noche. Él, era todo un hombrecito para su edad. Ellos, los padres, lo sabían bien. Había que cuidarse. Sí, cuidarse. Ese fenómeno de la naturaleza… “el violador”, “el pervertido”, “el pedófilo”, “el abusador” eran cosas, que como el clima, se evitaban bajo las leyes de la prevención. Y ellos lo sabían bien: eran los mejores en eso.

13256392_1163081617090724_573405867076878972_nEn su realidad, la “gente que se respeta”, no sufre acoso callejero. Eso, es cosa de esas minas fáciles que se la buscan: por lo que tiene puesto, por estar en un lugar equivocado en un horario equivocado…. pero que tienen algo en común, no se respetan, se lo buscan… porque en el fondo, les gusta. La gente que se respeta, no se deja manipular por un novio abusivo. La gente que se respeta… no se deja violar. Elije morir antes. Y si se dejase violar… bueno. Si se dejase violar, esperemos que luego esté cabizbaja y que no grite. El rincón con el cono de la vergüenza es necesario, una mina que se respeta elije morirse a dejarse violar. Así que, lo sabemos, en el fondo lo quería… aunque ahora se avergüence la muy putita. Y así, en ese mundo de “la gente que se respeta”, en ese mundo de “las buenas y malas víctimas”, en ese mundillo de “la gente bien”, la gente del “pero no todos los hombres” (ese lugar común en el que contarle a alguien tus malas experiencias genera la respuesta automática “pero no todos los hombres”… después de todo, lo que a vos te pasa es menor…. lo importante, es que “no todos los hombres son así”… Gracias, en serio, tu falta de empatía vuelve al mundo un lugar un poquito más seguro), en ese mundo, tan perfecto, tan contrastado, es muy fácil distinguir el bien del mal, la luz de la oscuridad, la buena gente de la mala gente.

Entonces, un muy buen día, viene la crisis.

¿La crisis? ¿Qué crisis?

Resultó que el primo Tito era un violador, o que el primo Juan era un pederasta, o que papá quería jugar con sus hijos de forma inapropiada, o el tío, o el abuelo, o el maestro, o la maestra, o el preceptor, o preceptora, o el novio, o el marido…. Porque recordemos, que estas personas, para respetar a las mujeres, tienen que decirse a sí mismas todo el tiempo, que las mujeres son la esposa de… la madre de… la hija de… la nieta de… la abuela de… no vaya a ser cosa que una mujer tenga valor por sólo ser ella misma, ¿no? La crisis viene, cuando descubren que el violador, pedófilo, pederasta, acosador, abusador, femicida… ¡¡¡también puede ser el esposo de… el padre de… el hijo de… el nieto de… el abuelo de…!!! El punto, sin querer señalar (demasiado) con el dedo a los habitantes de este Paraíso idílico de buena gente… es que un muy buen día, estos padres orgullosos, se encontraron con que a pesar de toda la prevención que dictaba el manual, el “fenómeno de la naturaleza”, estaba en su propia casa.

En tu propia casa. O en tu escuela. O en el club. O entre tu familia.

Porque estos “fenómenos de la naturaleza”, no son duendes, o demonios, o monstruos de facebook. Son personas. Personas que querés, personas que te caen bien, personas que son lo más, personas que vos o alguien, en algún lugar, quiere mucho. No son solo personas que ves a tres cuadras que son de temer, no es sólo la combi que acecha niños y niñas en la plaza. No son una fuerza de la naturaleza.

Son gente.

Colored (5)En este momento, es cuando la crisis, se transforma en algo así como “elige tu propia aventura”. Para muchos, dejar la zona de confort es difícil. A nadie le gusta que se le mueva la estantería. Ni por tener un monstruo en su propia casa, ni porque lo digan las noticias. Entonces, se empiezan a escuchar este tipo de cosas:

  1. Fue el facebook y las redes sociales.
  2. Al final, “esos” eran malos padres (después de todo, como dicen las escrituras del Antiguo Testamento, los pecados de los padres lo pagan los hijos… es increíble, ¿no? logramos el sufragio, pero seguimos adhiriendo a esta pelotudez).
  3. Es un problema de educación. ¿Es que nadie educa a esas chicas?
  4. Es culpa de ella, mirá, si se viste como una atorranta.
  5. Ahora se queja porque se arrepintió pero en el fondo, bien que le gustó.
  6. Ay, es una fantasiosa o fantasioso, todo eso pasó en su cabeza… tiene demasiada imaginación y quiere llamar la atención.
  7. Le tiene bronca e inventa cosas.
  8. No digas nada que vas a destruir la familia. Vos querés destruir la familia, ¿no?
  9. ¿Sabés vos lo que es violencia y sometimiento? ¡Los spoilers son violencia y sometimiento!
  10. Pero si era una groupie, ¡se lo buscó!
  11. Está completamente sacado de contexto… vos no entendés.
  12. Lo que pasa es que sos una feminazi, eso pasa.
  13. ¿Y la pared? ¿Y la pared qué?

Podría estar horas, enumerando las reacciones provocadas por morder el fruto prohibido de la verdad. ¿Algo les llamó la atención en esta lista? ¿No se omitió algo importante?

Se omitió al violador. Al abusador. Al acosador. Al femicida.

Es decir, se omitieron los culpables.

Estas criaturas de la naturaleza, que todos conocemos.

En el mundo de la “gente bien” (ese perfil de mirada tan burguesa que incluso, trasciende la clase social, porque tenemos “gente bien” en todos lados) es impensable cuestionar el lugar que ocupan en la sociedad los violadores, los acosadores, los abusadores y los femicidas. La moral y las buenas costumbres que abrazan desde hace siglos, naturaliza, legitima y protege el espacio de los violadores, los abusadores, los acosadores, los femicidas y los psicópatas (Esos mamarrachos con los que sale tu hija porque es una boluda; no vamos a culparlo a él, que es un tigre y que se aprovechó porque estaba servido, no, ni a palos. Aprovecharse es su derecho. La culpa es de la boluda de tu hija, o tu amiga, o esa extraña que no conocés pero que bardeás).

emilyfeminista[1]Pareciera que no importa que se blanqueen números y que se puedan ver los orígenes de los problemas y las realidades. Porque después de todo, en el mundo de la gente bien, lo que pasa afuera de esas fronteras, como adolescentes embarazadas (¡qué horror!), menores libidinosas y provocadoras… (no incluye a los menores que se acuestan con mayores, porque, ahí ellos son unos campeones) y toda una serie de figuras que dan pudor a la buena señora o a la adolescente o mujer “que se respeta”… no pueden ser puestas a un lado ante la verdad fáctica. Esa verdad simbólica, esa realidad cultural en la que viven sumergidos, hasta la crisis. Si las adolescentes se embarazan, es porque son unas putas y es un tema de ellas. De ninguna manera vamos a ver los números que muestran que un muy buen número (un gran número) de esos embarazos, incluyen a hombres adultos que embarazan menores. No. Vamos a cerrar los ojos a eso y acusarlas a ellas y a ese constructo llamado “realidad social”. Después de todo, esos buenos hombres tienen instintos y lo más importante: están en su derecho. Como está en su derecho el violador, el pedófilo, el pederasta, el femicida y el abusador.

Ya lo dijimos antes, son fuerzas de la naturaleza.

¿Por qué?

Porque es tabú.

Debajo de todas esas máscaras de filantropía, buena moral, buenas víctimas y buena gente, se esconde un principio básico, atávico e irracional: lo sagrado y el tabú.

A otras personas, cuando la realidad los confronta con este tipo de circunstancias, la situación se les vuelve un duro de rito de pasaje. Un llamado a despertar. Un rito de pasaje macabro hacia la realidad. Donde lo sagrado deja de ser sagrado. Personas que junto a las víctimas y sobrevivientes deciden volverse personas tabuadas.

Los que cuestionan.

Los que dejaron de mentirse a sí mismos.

Los que ya no “toleran”.

Los que están más allá de la diplomacia.

Cambio que no sucede en todos los casos, sino en una minoría valiente dispuesta a proteger a la/él sobreviviente y no revictimizar. Una minoría que decide salir a luchar junto a las sobrevivientes (gracias por hacerlo). Una minoría que no acusa con el dedo, una minoría que no se tapa los ojos. Una minoría que no juzga a la víctima y que no la denigra o revictimiza.

En tiempos de crisis, todos mostramos nuestra verdadera cara: luchador, luchadora, victimario, victimaria, revictimario o revictimaria. Y aunque ustedes no peleen, aunque a ustedes no les interese porque “no les pasa” o porque simplemente están “más allá”, existe un montón de gente, por afuera de sus hipócritas fronteras morales, que está dispuesta a atacar el problema y señalar a los verdaderos culpables. Dispuesta a cuestionar los privilegios y los derechos. Hasta el fin y sin callar más. Un grupo de gente, que por suerte es cada vez más grande. Porque ser “buena gente” es tener empatía, es acusar al culpable y abogar por la igualdad. Por suerte, ese grupo de personas (a pesar de ustedes)  está haciendo los balances. Y está dispuesta a obligar al estado  y a la sociedad, a que rinda cuentas como corresponde.

Más allá de ustedes y por ustedes, también.

Por todos nosotros.


#NiUnaMenos #vivasnosqueremos #yanonoscallamosmas

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